Los que vivimos luchando por seguir las pisadas de Cristo, al llegar las vacaciones estivales, también deseamos llenarnos de Él; y en ese contexto si tuviese que poner una nota al Campamento de familias de Entrepeñas de este verano estaría rozando el 10.
En esta calificación tan alta han contribuido todos los factores, ya que si uno solo hubiese sido inferior, ello habría hecho bajar “la nota media” y a mi juicio eso no sucedió.
Voy a tratar de citar a todos esos factores (que en este caso son seres humanos, hermanos nuestros), que de una u otra forma han contribuido con su esfuerzo y entrega a que el resto, hayamos llegado a percibir de manera tan positiva esta experiencia de convivencia espiritual de verano.
¿Por dónde empezar? Quizá y para situarnos adecuadamente he de citar el entorno natural de Entrepeñas, que realza y hace que el contacto con los hermanos esté más envuelto –si cabe-, en una atmósfera espiritual de 1ª calidad; y eso no puede ser de otro modo, nuestro gran Dios, es el Dios de la naturaleza y aunque castigada y desgastada por el trato humano, todavía levantando los ojos al cielo y mirando las estrellas -como sucedió en la noche del viernes, en la salida con linternas-; pudimos sentir la proximidad y la grandeza de nuestro Salvador y Creador.
El entorno sumó a los esfuerzos de todos; la cocina y la alimentación a cargo del hno. Manuel Mateo, y todo el equipo, encabezado por la hna. Chelo Perales, pusieron su porcentaje con nota máxima y quiero especialmente dejar constancia de mi reconocimiento personal por su trabajo y abnegación, lo cual quiero hacerlo extensivo a todos los que siguen: al hno. Ángel Salgado por su dedicación y sencillez así como todas sus participaciones musicales, y sus reflexiones espirituales, etc. ; al hno. Joan por sus masajes a todo el que se lo pidió; a la hna., a Ana María por su dedicación total a nuestros niños, demostrando una paciencia y sensibilidad sin límites; a David y otros que tenían siempre a punto una sonrisa y los equipos de deportes náuticos para nuestro disfrute; a Paco y Paqui (Responsables del mantenimiento del Campamento) por su labor callada pero eficaz; a Nancy por contribuir a que el día se iniciase con alegría en un ambiente deportivo con su tabla gimnástica; a Mª Carmen por su excelente labor invisible como secretaria y ayudadora fiel de su esposo; a todos los [email protected], que no me atrevo a nombrar ya que podría olvidar a alguien, y que han sido muchos, que han contribuido con sus dones musicales haciendo duos, cuartetos, quintetos, y coros y de los que hemos podido disfrutar en extremo.
Por último resaltar la calidad humana y espiritual así como las temáticas escogidas: “Las relaciones familiares” y “El cerebro anatomía y fisiología del poder espiritual”, del Pr. Antonio Martinez. Ciertamente he podido disfrutar de momentos de gran cercanía con el Señor, las oraciones matutinas, la temática y la amistad limpia y sencilla tal y como al Señor le agrada, han puesto la guinda, han sido el “corazón” de esta semana llena del “poder espiritual” del Señor.
A los que todavía no conocéis estos campamentos de verano os invito a que probéis en los próximos (si conseguís reserva) y podáis así sacar conclusiones por vosotros mismos.
Estoy seguro, que el Señor a todos los que habéis hecho posible este campamento, os dedica estas palabras: “Yo conozco tus obras, tu amor, tu fidelidad, tu servicio y tu perseverancia (…) .” Apoc 2:19

Jordi Almuni (Iglesia de Guinardó)