Los gestos del bebé son los movimientos que éste realiza con las manos para comunicarse.

Mi primer contacto con este tema se produjo a través de la película Los padres de él (Robert de Niro, Ben Stiller, Dustin Hoffman y Barbra Streisand) que, por cierto, constituyó mi terapia de buen humor para la primera parte del parto; pero ése es otro tema. En la película aparece un niño que realiza “los gestos del bebé” y expresa con ellos conceptos como «leche», «caca»…

Hace unos meses, descubrí navegando por Internet unos valiosos materiales que enseñaban estos signos a los niños (en ellos aparecía el niño de la película). En www.babysigningtime.com aparece un vídeo de muestra con canciones e imágenes para enseñar estos gestos a los bebés. El material está pensado para niños entre 3 y 36 meses. Trabaja valores como recoger, compartir, decir «por favor», «gracias» y «perdón», entre otros. Además, las canciones son muy divertidas e incluyen unos dibujos animados y montones de imágenes de niños. He visto pocos materiales de tan buena calidad.

Lo compré de inmediato y nada más recibirlo comencé a ponerle los vídeos a mi hija y a realizar los signos continuamente durante el día. Cada vez que mamaba le indicaba el signo de «leche»; cuando terminaba, el signo de “all done” (ya he terminado). Mientras juega sola le pongo las canciones para que se vaya familiarizando con ellas y durante nuestro tiempo de juegos se las canto yo misma. ¡Nos lo estamos pasando en grande!

Pero quería saber más sobre el tema, así que me acerqué a la biblioteca y encontré un fantástico libro titulado Los gestos del bebé (1) Las autoras explican que se dieron cuenta de que los niños realizan signos de manera natural para comunicarse. Así, son capaces de realizar un gesto universal como decir adiós con la mano mucho antes de poder pronunciar la palabra “adiós”. Eso es, al fin y al cabo, el lenguaje: poder compartir un mensaje con otro interlocutor. En el libro se describe la palabra como un juego de sonidos que completa el puzzle del lenguaje. El problema es que estos sonidos no se comienzan a dominar hasta pasados por lo menos doce meses, cuando aparece por fin la primera palabra y poco a poco las demás. La mayoría de niños de esta edad ya tiene gran parte del puzzle hecho. Por ejemplo, son capaces de señalar un balón y emitir un sonido (¡uh! ¡uh!). Han descubierto que pueden compartir lo que están viendo (función social del lenguaje), que pueden hablar de ello (función de transmisión de un mensaje), lo que implica que ya saben lo que es un balón (formación de conceptos). Lo único que les falta es un símbolo para hablar de ello, si es que no se lo han inventado ya. Cuando mi sobrino era pequeño, solía realizar un signo muy gracioso imitando el pico de un pájaro para indicarnos que tenía la boca llena de comida. Realizar signos, según las investigaciones de las autoras, es natural en los niños. Así pues, el bebé, aun cuando no domina la combinación de sonidos, emplea la mayoría de las funciones del lenguaje. Por tanto, como proponen, demos a nuestros hijos las herramientas adecuadas a su edad para poderse comunicar: los gestos. La mayoría de niños que han aprendido gestos desde pequeños conocían a la edad de dos años un promedio de 50 palabras más que los niños que no los habían aprendido. Según las autoras, al aprender un signo como «balón», son capaces de ver balones que nosotros ni nos habíamos dado cuenta de que existían. Gracias al aprendizaje del gesto, se enriquece su observación de la realidad. El texto contiene indicaciones sobre cómo enseñar los gestos y se convierte en un complemento teórico-práctico ideal para los padres que quieran trabajar este asunto con sus hijos.

Después de tres semanas, llegó nuestro primer signo. Un regalo para papá el día del padre, casi a los cinco meses. El gesto fue “all done”, para indicar que ya había terminado su papilla y que no quería más. Esa misma tarde lo utilizó para decirme que ya no quería jugar más en el suelo. El problema es que al día siguiente lo empleó para pedirme comida, un juguete… Parece ser que los primeros signos suelen aparecer a partir de los 7-9 meses y pronto se amplía el repertorio. Como nuestra hija ha comenzado muy temprano, el proceso será más lento, pero aún así son todo ventajas. Ha aprendido que realizando movimientos con los brazos se puede comunicar. Su comunicación ahora consiste en un 90 por ciento de los casos en “all done”, es decir, ya no quiere seguir comiendo, o jugando, o quiere bajarse del carro, etc. Esto ha supuesto un gran avance porque ya no necesita gruñir para decírnoslo o gritar hasta dejarnos sordos. Ahora debemos trabajar otros signos y, según se vaya haciendo mayor, iremos afinando y ampliando el repertorio. Lo que más importa es que podemos disfrutar del hecho de comunicarnos y conocernos.

(1) Susan Goodwyn y Linda Acredolo, Los gestos del bebé. Ed. Oniro 2001.

Patricia Aniorte García, maestra de Escuela Sabática y madre