Un informe del IPF alerta: se “pierden” casi 20.000 matrimonios al año

MADRID, martes 21 de julio de 2009 (ZENIT.org).- Los españoles cada vez se casan menos y se divorcian más, en una tendencia que tiende a agravarse, hasta el punto de que España se ha convertido, después de Bélgica, en el país europeo con mayor tasa de rupturas.
Así lo ha revelado un reciente informe del Instituto de Política Familiar (IPF), que analiza la tendencia en los últimos ocho años, ya antes de la ley del “divorcio exprés”. Los datos revelan que mientras que el número de matrimonios baja cada vez más, la ruptura es cada vez mayor.
“Cada vez se producen menos matrimonios en España, a pesar del incremento poblacional en más de 7 millones de personas”, afirma el informe. El número de matrimonios ha descendido en más del 10% en ocho años, y la tendencia va en aumento.

Los responsables del IPF calculan que cada año se “pierden” (respecto al aumento de la población) alrededor de 20.000 matrimonios.

Junto a esto, advierten, la ruptura familiar “se ha disparado”: sólo en el año 2008 hubo 131.012 separaciones, es decir, una cada cuatro minutos.
Es decir, que si a principios de los años 80 se separaba un matrimonio de cada 12, actualmente se separan dos de cada tres. Y si la tendencia continúa, en los próximos años habrá tantos matrimonios como divorcios.
“España se ha convertido, junto con Bélgica, en el país de la Europa de los 27 con mayor tasa de rupturas por matrimonios”, revela el informe. Pero además, el 93% de las rupturas termina en divorcio, y 4 de cada 10 son conflictivas.
Otro dato preocupante es que los divorcios se dan muy a menudo entre matrimonios jóvenes con menos de 5 años de duración.

“Divorcio exprés”

El IPF denuncia que la ley del “divorcio exprés” es causante directa del agravamiento de esta situación, al introducir el divorcio sin causa, provocando un aumento del 140%: “Mientras en el 2004 se divorciaban 140 matrimonios cada día, en la actualidad son 334 matrimonios cada día”.
Otro efecto negativo de la ley ha sido el eliminar el periodo de reflexión que suponía la separación temporal, y contemporáneamente, ha habido un significativo aumento de las rupturas conflictivas.
Para el Instituto, “la ruptura Familiar se ha convertido en el principal problema de la familia española”, y las previsiones son “desoladoras”, ya que las administraciones siguen sin crear leyes que ayuden a la prevención y a la mediación familiar.