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Antonio Martínez

Al igual que el propio ser humano, que va viviendo diferentes etapas (infancia, adolescencia, juventud, adultez y senectud), la pareja también vive una serie de etapas diferenciadas con características que les son propias. Es importante conocer esta dimensión de la vida de la pareja para evitar confusiones y tropiezos.
Veamos las diferentes etapas:
1. La amistad.
Esta etapa tiene una importancia vital. En la actualidad, en muchas ocasiones, se contrae en el tiempo, de tal manera que se puede pasar rápidamente del “gustarse” a establecer una relación de bastante más que amistad, pudiendo intervenir incluso manifestaciones de tipo sexual , como besos, caricias, etc.
Reducir esta etapa, o incluso hacerla inexistente, es perder mucho, tanto como se perdería al intentar la construcción de un edificio obviando la necesidad de establecer unos cimientos firmes. Veamos cuáles son las aportaciones de la amistad a la relación de la pareja. Citaremos cuatro:
1. Establecimiento de una relación especial. La amistad conlleva relación, tiempo compartido, sensación de bienestar cuando te encuentras con la otra persona,… Se va estableciendo un vínculo especial y diferente de lo que sería el simple compañerismo o la camaradería.
2. Apertura de ambos. En la relación de amistad se va produciendo una apertura. Los seres humanos mantienen una cierta barrera que no deja a los demás acceder a ciertas partes de sí mismos. En la amistad se va produciendo una apertura progresiva que va haciendo a cada uno partícipe del mundo del otro.
3. Conocimiento mutuo. Eso no se alcanza fácilmente, ni se logra sin la intervención del tiempo. También es necesario que cada vez que uno expresa sus sentimientos, el otro los trate con respeto y aprecio.
4. Confianza. El resultado de todo lo anterior es la confianza, la sensación de estar seguro con la otra persona. Eso tiene un valor extraordinario.
Cuando se acelera la relación y no se vive esta etapa, la relación puede quedar carente de elementos que serán muy necesarios posteriormente.
2. El noviazgo.
Esta etapa va a aportar también elementos indispensables. De nuevo citaremos cuatro como fundamentales:
1. Profundización de la relación. En esta fase los sentimientos se profundizan. Las emociones se van convirtiendo en sentimientos más sólidos.
2. Mayor intimidad en los temas. Los temas que se tratan son más íntimos, más personales, más ligados a los sentimientos que se comparten entre ambos.
3. Exclusividad en los temas. Por la naturaleza de lo anterior, lo que se habla y la forma en que se dice, tiene características de exclusividad, lo cual es un elemento fundamental en la relación. Sólo con él, sólo con ella, se expresan esas cosas tan personales, tan de cada uno.
4. Modificación de los proyectos personales. A medida que avanza la relación, los proyectos personales de cada uno de los miembros de la pareja se van convirtiendo en uno. Esto no es sencillo y necesita de todo lo mencionado anteriormente, tanto en la etapa de la amistad como del noviazgo. Sólo de esta forma se pueden transformar dos proyectos en uno que pueda aportar felicidad y realización a ambos.
3. El compromiso.
El compromiso es una decisión verdaderamente importante, la cual se toma cuando se tiene la convicción de querer compartir la vida con la otra persona. Por ser una decisión parecería que no es una etapa, pero es el resultado de un proceso que culmina en ese momento.
Aspectos importantes:
1. Es una decisión que debe estar fundamentada no sólo en los sentimientos, sino también en el conocimiento del otro y en su aceptación. No se debe llegar al compromiso para el matrimonio esperando que la persona cambiará en un futuro cuestiones que no gustan, o que se ven perjudiciales para la relación matrimonial. Aunque es cierto que toda persona tiene que ir creciendo, el compromiso supone una aceptación en su condición en ese momento.
2. Por otra parte, hay unos elementos necesarios que deben estar presentes en este punto de la relación. Para ilustrarlo vamos a utilizar los cuatro puntos de apoyo de una silla convencional. Cada una de sus patas va a tener un simbolismo: amor, comunicación, respeto e ilusión.
Si falla alguno de esos puntos de apoyo, es mejor no “sentarse” en esa silla. El peligro es importante. No podemos concebir una relación con garantías de éxito que adolezca a nivel del amor, de una comunicación suficiente, del respeto necesario entre las personas o de la ilusión propia que debe sentirse de cara a compartir la vida y el proyecto común.
Puede ser útil realizar el siguiente ejercicio, consistente en la valoración de 0 a 10 de cada uno de los elementos mencionados:
a. Valoración del amor que crees que existe entre ambos.
b. Valoración de la comunicación que crees que existe entre ambos.
c. Valoración del respeto con el que se siente tratado(a) la propia persona.
d. Valoración del grado de ilusión que genera en la persona esta relación.
Se trata de “escalar” de 0 a 10 cada uno de los apoyos de la silla. El resultado suele ser muy esclarecedor.
Este ejercicio puede contribuir, por medio de la reflexión y el diálogo, a corregir en la pareja carencias que deberán ser subsanadas antes de plantearse el compromiso para el matrimonio.
4.Preparación de la boda y la propia ceremonia.

Es muy importante vivir esta fase con gran ilusión, cuidando los detalles, buscando ser creativos, alimentando los recuerdos bellos que, posteriormente, acompañarán a la pareja.
La ceremonia de bodas es un momento de pacto delante de Dios (“siendo ella tu compañera y la mujer de tu pacto” Mal.2:14; Prov.2:17). El pastor llevará a cabo la ceremonia, la oficiará, pero es Dios, el Creador del ser humano, quien constituyó el primer matrimonio, quien unirá “en una sola carne”Gén.2:24 a los miembros de la pareja.
Es un misterio, dos en uno, que sólo será posible con la ayuda de Dios. En el libro de Salomón, el Eclesiastés, se nos dice: “Cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente” Ecl.4:12.
La boda es el punto de llegada, y al mismo tiempo la primera etapa de una nueva fase, crucial en la vida de cualquier persona.
5ª Etapa: Primer año de matrimonio.
Esta etapa nueva, ilusionante, abre el camino de la adaptación y ajuste entre los cónyuges. Es una fase en la que es particularmente importante que la pareja se dedique tiempo, que comparta muchos momentos, cuidando el alcanzar un nivel alto de comunicación, especialmente en el terreno emocional.

6ª Etapa: Los cinco primeros años de matrimonio.
Es la etapa en la que se configura el nido emocional. La relación va madurando, haciéndose más sólida y el proyecto de vida en común ha alcanzado más solidez. En este nuevo marco se hace viable la búsqueda de un bebé. Los cónyuges tienen una relación más trabajada entre sí, y también es más fácil que tengan una seguridad y una estabilidad económica mayores.
En esta franja es más elevado el número de parejas que tienen un niño que ha sido deseado por sus progenitores.

7ª Etapa: La vida de pareja adulta.
Esta etapa suele ser más serena y muy satisfactoria si se han vivido de forma adecuada las etapas anteriores. Sin embargo, se dan en esta fase unas cantidades importantes de separación y divorcio si no se ha hecho así.

El factor espiritual en las diferentes etapas de la pareja.
Por su importancia, la espiritualidad, en la vida de la pareja va a desempeñar un papel realmente importante. Y de una forma especial la figura de Dios.
Si tenemos en cuenta a nuestro Creador en cada una de las etapas que hemos ido analizando en el presente tema, y si permitimos que él nos guíe en la empresa más importante de nuestra vida, la felicidad y la realización en el matrimonio será la hermosa recompensa.
Vale la pena poner inteligencia y prudencia, y aprovechar la sabiduría de lo Alto, para esta importante empresa.