La madre de Kati estaba enferma: de hecho estaba en ingresada y levaba mucho tiempo así. Todos echaban de monos sus abrazos, besos y su cariño. Siendo la mayor, Kati ha intentado hacer lo mejor por sus hermanos, Danny y Tommy. Una mañana su hermano Danny estaba enfadado. Esperando animarle y hacerle sentirse mejor, se ofrece prepararle su desayuno favorito – crepes.

Como nunca había hecho crepes hasta entonces, estaba confiada en que podía hacerlas, porque le gustaba estar en la cocina cuando su madre hacía crepes. Estaba segura de que pude hacer las tortitas tal y como le gustaba a sus hermano.
Kati elige todos los ingredientes, mide todo con cuidado y después mezcla todo en un cuenco. Después saca un sartén, echa un poco de aceite. Después, al pasar algunos segundos, echa un poco de la masa en el sartén – exactamente como lo habría hecho su madre.

Después de un tiempo Kati tenía un montón de crepes dorados para que su hermano pudiera comer. Él era tan feliz. Coge uno lo unta con mantequilla, le echa sirope, corta un trozo…Kati le miraba con orgullo mientras tomaba el primer mordisco. Mientras ella le miraba nota que la cara de su hermano cambia. Por fuera las crepes parecían perfectas pero por dentro todavía estaban crudas. Kati se sentía tan mal y le dijo a su hermano, te hago más crepes. ¿Y sabéis que dijo el hermano? Le sonríe a su hermana y sigue comiendo el crepe medio hecho. Y luego le dice con cariño, si que necesita practicar más y que al final conseguirá cocinar crepes perfectos. De hecho su hermana siguió intentándolo hasta que su hermano comió crepes muy ricos hechos por su hermana.

Mientras Danny estaba comiendo los crepes medio hechos, Kati hacia otra cosa más: estaba cubriendo los crepes imperfectos de su hermana con su amor. Él le deja entender a su hermana que sus esfuerzos eran importantes para él. Aunque los creps no han salido muy bien, el amaba a su hermana a pesar de todo.
Kati pudo seguir aprendiendo como cocinar los crepes para que no solo tengan buen aspecto. Pero nunca olvidara aquel día, cuando al intentar animar a su hermano, fue ella quien se sintió especial y amada.

Jesús hace lo mismo con nosotros. Él cubre nuestras faltas con su amor. Él nos ha mostrado su amor transformándose en un bebe, viviendo una vida perfecta, y muriendo en la cruz. Él quiere que nos sintamos especiales y amados. Él quiere que sepamos que a pesar de nuestros fracasos el nos ama.
Nosotros le podemos mostrar a Jesús cuanto le amamos entregándole nuestros corazones y cuando lo hacemos Él nos enseña como amar a otros para que ellos también se sientan especiales y amados.