Entrepeñas ago15_45

 

ENCUENTRO DE FAMILIAS EN ENTREPEÑAS 2015

Una tras otra las dunas quedan atrás en esta travesía de desierto que es el año, con sus pequeños oasis como los sábados, ciertos logros familiares o personales u otras alegrías. También con sus decepcionantes Fatas Morganas (ilusiones ópticas) que te dejan hundido demasiadas veces. Pero en esta travesía, un oasis importante para quienes lo han probado es el Campamento Anual de Familias de Entrepeñas. Digo probar porque así empiezan todas las adicciones, probando. Y creo que estoy en lo cierto al afirmar que los campamentos de Entrepeñas y en especial el de Familias crea adicción. No hay más que mirar a los “veteranos”. Año tras año se emplazan unos a otros organizando las vacaciones de toda la familia función de estas dos primeras semanas de Agosto. Es la segunda vez que acudimos y ya vamos “pillando” los detalles. Personalmente, esta semana fue un Sábado de siete días. Fue algo así como experimentar a lo largo de una semana lo que creo que quiere expresar el versículo de Hebreos 4:9 hablando de un descanso como de Sábado…

Nada más llegar y bajar del coche puedes notar en el aire que respiras que estás lejos de las grandes urbes. La pureza del aire está acompañada por el calor, pero más que el calor del verano hablo del calor de la sonrisa de los organizadores que te reciben bajo los pinos que protegen del sol las mesas que rodean el chiringuito. El ambiente está cargado de buena disposición y cariño. La familia, entera o no, disfruta de la naturaleza que reviste el campamento lejos de los problemas y el ajetreo de día a día del resto del año.

Este año los invitados de los organizadores fueron en la primera semana el pastor Luis Alberto Fernández y en la segunda semana el pastor Sergio Martorell. En la primera semana el día empezaba muuuy temprano ya que al momento de ejercicio físico dirigido por nuestro monitor de actividades físicas Rafa, se le adelantó la invitación del pastor Alberto de madrugar juntos en una preciosa matutina para los más madrugadores. A los que se escaquearon de las actividades físicas de mañana te los encontrabas sin falta en el desayuno. Para los peques y jóvenes las actividades de por la mañana les proporcionan dinámicas destinadas a fomentar la camaradería, el conocimiento espiritual o social y mucha, mucha   diversión. Cantan, juegan, ríen y vuelta a empezar… hasta que les entra el hambre. Los padres y demás adultos tienen la oportunidad de disfrutar y beneficiarse de las charlas organizadas por el director del Departamento de Familia, el muy querido hermano Antonio del Pino, que junto con el pastor invitado y el resto del equipo crean el ambiente propicio mediante los temas presentados, para que todo el que en toda libertad escoja participar, se pueda acercar más en primer lugar a Dios y luego a nuestra pareja y a nuestros niños.

Por la tarde el protagonista indiscutible es el lago. Aunque menguado por el trasvase, allí está, un poco mas escondido por el relieve, pero sobradamente grande para que cada uno pueda disfrutar del refrescón que brindaba una inmersión en sus aguas. Este año la nueva lancha pilotada por el inigualable Rafa, se arrimaba no a la orilla llena de lodo sino a un embarcadero que los acampanes supieron apreciar y aprovechar.

El panel de los mensajes te llenan el corazón de alegría cuando te das cuenta que de verdad tu eres importante para uno… o para otra… Y qué decir de este lugar especial escondido entre los pinos, donde cada cual cuando lo quiera o necesite, puede elevar su oración a Dios en un culto personal o familiar especial. La tienda de oración, estratégicamente plantada en un lugar que proporciona intimidad pero al mismo tiempo estando a la vista para recordar que Dios te espera, y por lo bien que te lo pases que no se te olvide en ningún momento que Él quiere estar contigo. Exquisitamente acondicionada en el interior, uno de los más bonitos detalles era la invitación de llevarse consigo cada uno, un mensaje de Dios en forma de cita bíblica en una tarjetita. Podemos dar fe que tanto como familia como personalmente nos cayó cada vez un mensaje al menos sorprendente por lo acertado y oportuno que era. Experiencias únicas que se viven intensamente. Por la tarde y noche hay diversas y muy entretenidas actividades para toda la familia, excepto… la sorpresa de la primera semana.

En medio de la semana se organizó un evento muy especial para la mayoría. Fue la renovación de votos matrimoniales para todas las parejas participantes del campamento. Fue entretenido, la cena por todo lo alto, con alguna que otra broma que salpicaba la velada. Una vez terminada la cena en una preciosa ceremonia, una tras otra las parejas, algunos con el momento bien ensayado, otros echando mano de la improvisación pero todos con el corazón en la mano revivieron estos momentos únicos de compromiso, sueños por cumplir y decisiones de cambiar lo que cada uno estimó. Y todo esto en la presencia y con la participación de los frutos de dichos matrimonios es decir junto con nuestros niños. Momentos intensos, preciosos que cada uno seguro que los llevará por mucho tiempo en el recuerdo. Sorpresa incluida por parte de la ultima pareja inclusive para la implicada. En la segunda semana la sorpresa fue la renovación del compromiso personal con Dios, unidos todos en el mismo amor que parte de Él.

Batallas de agua con bautismo pastoral incluido, luchas para conquistar las banderas de los oponentes que se saldaron con un montón de bromas, chistes y confesiones. Amistades nuevas o renovación de las antiguas, alegría al ver tres generaciones de la misma familia en más de un caso ¿ Qué mas decir? Que nada se quedó al azar. Es difícil pensar que todo esto fue obra de y el total control de los organizadores que se esmeraron hasta el más mínimo detalle. Lo que si era de manifiesto era la presencia de Dios en cada momento, en cada rincón.

Pero no todo fue alegría. Este año se hecho especialmente en falta a uno. A uno que quiso con todo su corazón estar pero que se quedó… Se quedó por culpa de la enfermedad, esperando un Entrepeñas celestial y que nos citó a todos allí donde nos lleva toda nuestra esperanza de hijos del mismo Dios. De modo que en la segunda semana estuvieron en el campamento solamente la esposa con sus tres hijos. Momentos dolorosos pero rebosantes de esperanza, agradecimiento a Dios y conciencia de que el dolor tiene los días contados.

Hasta entonces no queda más que sabiendo que hablamos en el nombre de todos los participantes al campamento, expresar nuestro agradecimiento en primer lugar a Él, a nuestro Creador, y luego a todos los que se remangaron para hacer posible estos campamentos, sean ellos directores oficiales y no oficiales de departamento, gerentes de las instalaciones, ponentes, voluntarios o personal permanente de manutención, oficiales o aprendices de cocina, monitores y todos los demás. Que Dios os acompañe a lo largo del año que tenemos por delante, con sus cosas buenas pero también con sus menos buenas, y nada, pues si Dios quiere… hasta el próximo verano.

Con grato recuerdo la familia Andrei, Teodora, Estera y Marin Buscoveanu